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Sagrada Congregación para la Educación Católica |
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Carta Circular "Come è a conoscenza"
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Se señalan diferentes tipos de formación según los distintos tipos de diaconado
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA
Prot. N. 137/69
Roma, 16 de julio de 1969
A los Revmos.
REPRESENTANTES PONTIFICIOS
Reverendísimo Monseñor,
como Vuestra Reverendísima Señoría ya sabe, el Santo Padre, con el Motu propio "Sacrum Diaconatus ordinem", según los votos manifestados en el Concilio Vaticano II, concedió el permiso de restablecer en la Iglesia latina el Diaconado permanente.
Considerando que algunas Conferencias Episcopales pidieron a la Santa Sede dicho permiso para su Nación, se hace necesario y urgente definir algunas normas para la preparación de los candidatos al Diaconado permanente.
El primer paso a realizar por cada Conferencia Episcopal debería consistir, en el
supuesto caso que no se haya hecho ya, en el nombramiento de una Comisión de expertos, que estudie a fondo el problema según las exigencias de cada Nación, con el fin de analizar si existen motiva-ciones valederas que aconsejen la introducción de la nueva institución y de que manera se puede realizarla eficazmente.
Será conveniente tener en cuenta, en dicho estudio, algunos principios fundamentales, ya indicados en el citado Motu propio.
Tratándose de un problema nuevo para nuestro tiempo, determinar "a priori" una
"ratio studiorum" y un programa de formación para los candidatos al Diaconado permanente, constitu-ye una cuestión no priva de dificultades.
Ante todo es necesario determinar las funciones propias del Diácono, intermediario entre el Sacerdote y los fieles; funciones que tienen diversos enfoques según las diferentes Confe-rencias Episcopales, como ya se había visto en la discusión en el Aula Conciliar.
Además hay que tener en cuenta que los candidatos al Diaconado pueden ser de dos tipos, como está previsto por el Concilio y por el Motu propio: los jóvenes con voto de celibato, y hombres grandes ya casados con una profesión o un empleo. Otra diferencia es la del destino de los Diáconos: no se puede requerir la misma formación para los Diáconos destinados a lugares de
misión o a países todavía en desarrollo, que para aquellos que ejercerán su función en Naciones con un grado de civilización y cultura bastante elevado.
Es, por lo tanto, tarea de cada Conferencia Episcopal determinar el tipo o los tipos de Diaconado que considere más idóneos a las necesidades del País, y, por consiguiente el tipo de
preparación que se tendrá que realizar.
Considerando los diversos tipos de formación, los esquemas de los programas de
estudio tendrán que ser diferentes.
Para los jóvenes que eligen el celibato, habría que pensar en la creación de Institutos particulares con cursos de estudio bastantes organizados y con formación espiritual, que preparen los candidatos al futuro ministerio diaconal. Mientras que para los hombres casados, los cursos
deberán ser compatibles con los compromisos laborales, por lo tanto, se organizarán cursos nocturnos o semanas de estudio más o menos prolongadas. Para esta segunda categoría de candidatos hay que tener en cuenta la cultura ya adquirida, y, en tal caso, los cursos podrán ser más acelerados; mientras que para los otros, que recién terminan los cursos elementales, la preparación requerirá seguramente más tiempo. De todo modo hay que evitar absolutamente una preparación apurada o superficial, ya que las tareas de los Diáconos, según lo que establece la Constitución "Lumen gentium" (n° 29) y el Motu Propio (n° 22), son de tal importancia que exige una formación solida y eficiente.
Los Diáconos deben, de hecho, preparar para el Bautismo a los catecúmenos; explicar y comentar la Palabra de Dios en la predicación; preparar los fieles para el Matrimonio y observar todo lo que se refiere a la celebración de este sacramento; sustituir el sacerdote ,cuando falta, en la preparación de los fieles a la muerte y administrarles el Viático.
Todo esto conlleva una formación doctrinal que va más allá de la de un simple
catequista y en cierta forma análoga a la del Sacerdote.
Los cursos deberán, por lo tanto, comprender el estudio:
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a) de la Sagrada Escritura con todos los conocimientos que permitan comprender y explicar a los fieles la Palabra de Dios en orden al progreso de la vida espiritual. Por lo tanto, el Diácono, en ausencia del Sacerdote, deberá estar capacitado para dar la Homilía y presidir la Liturgia de la Palabra.
-
b) del Dogma: este estudio deberá ser semejante al de los Institutos de Catequesis, destinados a los religiosos no sacerdotes. Se podrá tomar como ejemplo el que desarrollan los Hermanos de las Escuelas Cristianas o el de los cursos superiores de Religión reservado a los laicos de un cierto nivel cultural. El enfoque tendrá que ser prevalentemente bíblico y kerigmático; se podrán evitar los puntos excesivamente controvertidos, señalando sin embargo, estas problemáticas por medio de la lectura de fragmentos elegidos de los Padres de la Iglesia, de teólogos y de autores ascéticos.
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c) de la Moral: relativo a la profundización de la moral individual, social y política, por lo menos a nivel de los catequistas o de los cursos que se realizan para los inscriptos a la Acción Católica.
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d) del Derecho Canónico: especialmente por lo que se refiere al Matrimonio y a la pastoral de
preparación de los fieles que irán a recibir este sacramento.
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e) de la Liturgia: insertándolo posiblemente en el curso de Dogmática que incluye también los co-nocimientos relativos al desarrollo de las ceremonias sagradas.
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f) enseñanzas técnicas, que preparen los candidatos para algunas actividades del ministerio, como la psicología, pedagogía catequística, elocuencia, canto sagrado, planteamiento de organizacio-nes católicas, administración eclesiástica, como mantener al día los registros de los bautismos, confirmaciones, matrimonios, fallecimientos, etc.
Si bien no hay que insistir en requerir a los futuros Diáconos todo el conjunto de disciplinas que constituyen el bagaje indispensable de los aspirantes al sacerdocio, (como la Historia eclesiástica, el curso completo de Derecho Canónico, la filosofía), sin embargo, en ciertas regiones, y particularmente para los Diáconos que ejercerán su ministerio en las ciudades, será oportuno que puedan completar su formación cultural con esas disciplinas que exigen las situaciones locales
particulares, como por ejemplo, el estudio de las religiones paganas, el ecumenismo, el conjunto de las cuestiones filosóficas, en particular de las que mas están en boga, el estudio de ciertos problemas económicos, políticos, etc.
Por lo tanto, será tarea de los Obispos de cada Nación, prever qué conjunto de disci-plinas exige el ministerio diaconal en su propio territorio.
Además hay que tener en cuenta que la formación cultural no se agota con la
ordenación diaconal, hay que prever una formación "permanente", es decir continua, por medio de cursos de "aggiornamento" reservados a los diáconos o con la participación en la semanas de estudio desti-nadas a los sacerdotes.
Su Señoría Rev. quiera presentar estas indicaciones al Presidente de la Conferencia Episcopal de esta Nación, para que se proceda - si los Obispos lo consideran oportuno- a la crea-ción de la susodicha Comisión de expertos, que quede al servicio de la misma Conferencia, para el estudio de este importante problema. Su Señoría, cuando eleve al Presidente lo expuesto, quiera también rogarle que nos haga saber lo que actualmente se realiza con respecto al Diaconado
permanente en su País, y las eventuales iniciativas que se hayan realizado en la preparación de los futuros diáconos.
Nos permitimos pedirle, fraternalmente, Rev.mo Monseñor, que nos mantenga
constantemente informados sobre el tema, ya que esta sagrada Congregación desea estar al tanto de lo que acontece en esta Nación en el mérito del nuevo sector que se está abriendo en la organización de la Iglesia.
Agradecidos por la molestia que le acarreamos, con los sentimientos de mayor estima nos confirmamos sus devotos en el Señor.
Gabriel María Card. Garrone
Prefecto de la Sagrada Congregación
para la Educación Católica
Texto original italiano
SACRA CONGREGATIO PRO INSTITUTIONE CATHOLICA
Roma, 16 luglio 1969
Prot. N. 137/69
Ai Rev.mi
RAPPRESENTANTI PONTIFICI
LORO SEDE
Reverendissimo Monsignore,
come è a conoscenza della Signoria Vostra Reverendissima, il Santo Padre, con il Motu proprio "Sacrum Diaconatus ordinem", ha conceseo, secondo i voti espressi nel Concilio Vaticano II, il permesso di ripristinare nella Chiesa latina il Diaconato permanente.
Dal momento che alcune Conferenze episcopali hanno chiesto alla Santa Sede tale permesso per la propria Nazione, si rende necessario e urgente definire alcune norme per la preparazione dei candidati al Diaconato permanente.
Il primo passo da compiere da parte di ciascuna Conferenza episcopale dovrebbe consistere, nel caso che non sia fatto già, nella nomina di una Commissione di esperti, la quale studí a fondo il problema secondo le esigenze della propria Nazione, per esaminare se esistano validi motivi che consiglino l´introduzione della nuova istituzione e in qual modo si possa efficacemente attuarla.
Sarà bene però che in tale studio si tengano presentí alcuni principi fondamentali, già indicati nel citato Motu proprio.
Trovandoci di fronte ad un problema nuovo per il nostro tempo, stabilire "a priori" una "ratio studiorum" e un programma di formazione per i candidati al Diaconato permanente non è una questione priva di difficoltà.
Innanzi tutto occorre determinare le funzíoní proprie del Diacono, intermediario tra il Sacerdote e i fedeli; funzioni che sono díversamente impostate dalle varie Conferenze episcopali, come giá era avvenuto durante la discussione nell ' Aula Conciliare.
Inoltre bisogna tener presente che i candidati al Diaconato possono essere di due specie, come è previsto dal Concilio e dal Motu proprio: i gíovani votati al celibato, e uomini di una certa età, già coniugati e aventi una professione o un impiego. Altra diversità è quella della destinazione dei Diaconi: non sí potrà richiedere la medesima formazione per i Diaconi destinati a luoghi di missione o a paesi ancora in via di sviluppo, e per quelli che dovranno esplicare la loro funzione in Nazioni di una certa civiltà e con una cultura abbastanza elevata.
Spetta pertanto a ciascuna Conferenza episcopale determinare il tipo - o i tipi - di Diaconato che sembrino più confacenti ai bisogni del paese, e, di conseguenza, la preparazione che si dovrà loro impartire.
Considerati i diversi tipi di formazione, ne deriva che gli schemi dei programmi di studio debbano essere anch´essi differenti.
Per i giovani, che si votano al celibato, si dovrebbe pensare alla creazione di Istituti particolari con corsi di studio abbastanza organizzati e con formazione spirituale, che prepari i candidati al futuro ministero diaconale. Per gli uomini già sposati, invece, i corsi devone essere compatibili con gli impegni di lavoro, e perciò si potranno organizzare corsi serali o settimane di studio più o meno prolungate. Per questa seconda categoria di candidati occorre tener presente la cultura già acquisita, e, in tal caso, i corsi potranno essere più accellerati; mentre per gli altri, che hanno appena svolto i corsi elementari, la preparazione richiederà certamente maggior tempo. Ad ogni modo si deve assolutamente escludere una preparazione affrettata o superficiale, perchè i compiti dei Diaconi, secondo quanto è stabilito nella Cost. "Lumen gentium" (n. 29) e nel Motu proprio (n. 22), sono di tale importanza da esigere una formazione solida ed efficiente.
I Diaconi infatti devono preparare al Battesimo i catecumeni; spiegare e commentare la Parola di Dio con la predicazione; preparare i fedeli al Matrimonio e osservare tutto quanto regola la celebrazione di tale sacramento; supplire il Sacerdote, quando manca, nella preparazione dei fedeli alla morte e amministrare loro il Viatico.
Tutto ciò comporta una formazione dottrinale, che è al di sopra di quella di un semplice catechista e, in qualche modo, analoga a quella del Sacerdote.
I corsi pertanto dovranno comprendere lo studio:.
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a) della Sacra Scrittura con tutte quelle nozioni, che mettano i Diaconi in grado di comprendere e spiegare ai fedeli la Parola di Dio in ordine al progresso della vita spirituale. Il Diacono dovrà, perciò, in assenza del Sacerdote, essere capace di tenere l´omelia e presiedere alla Liturgia della Parola.
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b) del Domma. Tale studio potrà eseere simile a quello previsto negli Istituti di Catechesi, destinati ai religiosi non sacerdoti. Si potrà prendere come esemplo quello svolto dai Fratelli delle Scuole Cristiane o dai corsi superiori di Religione riservato al laici di una certa cultura. L`impostazíone peraltro dovrà. essere maggiormente biblica e kerigmatica; sì potranno certo evitare le parti eccessivamente di controversia, accennando però a queste problematiche mediante la lettura di brani scelti dai Padri della Chiesa, dai teologi e da autori ascetici.
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c) della Morale, concernente l´approfondimento della morale individuale, sociale e política, almeno al livello dei catechisti o dei corsi che si tengono per gli iscritti all'Azíone Cattolica.
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d) del Diritto canonico, specialmente per quanto riguarda il Matrimonio e comprendente la pastorale circa il modo di preparare i fedeli a ricevere tale sacramento.
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e) della Liturgia, da inserirsi possibilmente nel corso di Dommatica e che include anche le nozioni circa lo svolgimento delle cerimonie sacra.
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f) di isegnamenti tecnici, che preparino i candidatati a certe attività di ministero, come la psicologia, pedagogia catechistica, eloquenza, canto sacro, impostazione di
organizzazioni cattoliche, amministrazione ecclesiastica, modo di. tenere aggiornati i registrí di battesimo, cresima, matrimoni, defunti, ecc.
Benchè non si debba insistere nel richiedere dai futuri diaconi tutto quel complesso di discipline che costituiscono il corredo indispensabile per gli aspiranti al sacerdozio (come la Storía eclesiástica, il corso completo di Diritto canonico, la filosofia), tuttavía, in certe regioni e specialmente per i Diaconi che dovranno svolgere il loro ministero nelle città, sarà bene che essi completino la loro formazione culturale con quelle discipline che le specifiche situazioni locali esigono, come, per esempio, lo studio delle religioni pagane, l´ecumenismo, il complesso delle questioni filosofiche, specialmente quelle più in voga, lo studio di certi problemi economici, politici, ecc.
Spetterà pertanto ai Vescovi di ogni Nazione prevedere quale complesso di disciplina esige il ministero diaconale nel proprio territorio.
Inoltre occorre tener presente che la formazione culturale non si esaurisce con l´ordinazione diaconale, ma si deve prevedere, una formazione "permanente", cioè continua, con corsi di aggiornamento riservato ai diaconi o con la partecipazione alle settimane di studio destinate ai sacerdoti.
La Signoria Vostra Rev. ma abbia la bontà di presentare queste nostre indicazioni al Presidente della Conferenza Episcopale di cotesta Nazione, affinchè si addivenga - se i Vescovi lo riterranno opportuno - alla creazione della summenzionata Commissione di esperti, la quale sia al servizio della Conferenza stessa nello studio dell´importante problema. La Signoria Vostra, inoltre, mentre porta a conoscenza del predetto Presidente quanto sopra, voglia cortesemente pregarlo di farci conoscere quanto già attualmente in cotesto Paese è stato stabilito circa il Diaconato permanente, e, soprattutto, circa le eventuali iniziative prese per la preparazione dei futuri diaconi.
Osiamo infine fraternamente invitarla, Rev.mo Monsignore, a tenerci costantemente informati sull'argomento, perchè questo Sacro Dicastero desidera essere al corrente di quanto avviene in cotesta Nazione in merito al nuovo settore che si sta aprendo nell´organizzazione della Chiesa.
Ringraziandola fin d'ora per l´incomodo che le arrechiamo, con sensi di ben distinta stime ed ossequio ci confermiamo
Suoi dev.mi nel Signore
Gabriel María Card. Garrone
Prefecto de la Sagrada Congregación
para la Educación Católica
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